8e211667d19f45d3b6ed973cb1d603507ea8dbfc Más vale lo malo conocido que...¿De verdad?

Más vale lo malo conocido que...¿De verdad?

Esta es uno de los dichos más famosos y que, por desgracia, sí por desgracia, solemos utilizar muy a menudo.


¿Sabes el origen de una de las frases más desafortunadas de la historia? Según parece, sería este. "En la antigua Roma, una anciana de Siracusa que vivía en tiempos de Dionisio el Antiguo rogó a los dioses para que alargaran la vida del último tirano y éste, sorprendido por el ruego de la mujer, le preguntó por qué le tenía tanta devoción. Ella contestó: “siendo niña, tuvimos un tirano muy cruel. Rogué a los dioses que se lo llevasen. y me oyeron. Pero después vino otro peor, y también rogué por su muerte. Ahora has llegado tú, que no eres mejor que ellos. Escarmentada, pido porque los dioses te den una larga vida”....


Y es que somos de costumbres. Nos ponen las costumbres. Nos gusta la constancia, la previsibilidad, la rutina...Solemos tener miedo a lo nuevo, al cambio, nuestros cerebros están hechos para detestar la incertidumbre y sentir temor al cambio .Pero en muchas ocasiones, hay que dar la bienvenida a la incertidumbre para obtener resultados mejores y diferentes ¿o no?


Pues si, esta 'bendita frase' es un canto al pesimismo, al inmovilismo, y quedarnos eterna-mente en algo aunque no nos guste o nos haga del todo felices. Al decir esta frase, optamos por la resignación y al miedo al cambio.

Al resignarnos nos ponemos en ese cómodo papel de víctima, y nos lanzamos a decir "que las cosas son así", "que le vamos a hacer", o "es que yo soy así" (todo esto entendido como excusas), lo que nos sirve para jugar a ser las víctimas y evitar pasar a la acción (Al hilo de esto, puedes leer mi post ¿Aceptas, te resistes o te resignas?)


Aparte del inmovilismo, esta frase representa nuestro miedo al cambio (algo que es normal): el pensar salir de nuestra zona de confort, esa zona que como nos es conocida, la sabemos manejar, y donde nosotros nos manejamos estupendamente, nos produce una tremenda incertidumbre, ya que pensamos que con el cambio, restamos en lugar de sumar, o de que perdemos algo.


¿Y qué es lo que nos hace quedarnos en lo malo y no ir a buscar lo bueno? Pues entre otras, la comodidad, la costumbre, el miedo al fracaso y a la crítica, nuestras creencias limitantes, la falta de confianza, la postergación... Estas actitudes que hacen, por ejemplo que estemos en una relación en la que no somos felices, en un trabajo que no gusta,etc..son formas de menospreciarnos a nosotros mismos y de hipotecar nuestro presente a cambio de una (falsa) sensación de tranquilidad y control.


La vida es impredecible y eso significa que es mejor aprender a convertir tu miedo al cambio en algo positivo. Al hacerlo, podrás reducir tu estrés cuando te enfrentes a algo nuevo, y te va a permitir concentrarte en el viaje, en lugar del resultado. Y lo mismo tienes unos resultados positivos que no esperabas...












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