No puedo más con la vida...Soy una fuente de estrés...

No, no soy médico ,ni psicólogo, ni terapeuta, ni pretendo con esta serie de artículos meterme en asuntos complicados y que evidentemente, exigen unos conocimientos más especializados y un trato mucho más profundo y riguroso.

La intención es más modesta. En todo este tiempo que llevo tratando con emprendedores y empresarios, he observado que gran parte de ellos comentan habitualmente: "Ufff, tengo un estrés que no veas". Y ante tantos comentarios de este tipo, pues voy a intentar explicar de manera sencilla los peligros del maldito estrés en nuestra vida.

Empezamos.Cuando tenemos estrés, la hormona del estrés va a apagar nuestro sistema inmune.

No sé si sabes que las hormonas del estrés se usan, por ejemplo, cuando se quiere trasplantar un órgano en otro cuerpo. ¿Cómo se hace esto? Para evitar que el sistema inmunológico del receptor rechace ese órgano nuevo, se le dan al receptor hormonas del estrés antes del trasplante, porque esto es muy efectivo para apagar el sistema inmune, lo que permitirá al nuevo órgano integrarse en el nuevo cuerpo antes de que ese sistema inmunológico se active. ¿Curioso, no? ¿Y esto que significado tiene para nosotros cuando vivimos en estrés una gran cantidad de tiempo? ¿No estaremos inhibiendo nuestro sistema inmunológico?

Lo que habitualmente nos lleva a producir esa hormona del estrés es la continua percepción de presión y urgencia. Sí, es sólo una percepción, pero elegimos ver nuestra vida así, en términos de presión y urgencia.

Muchos días los levantamos, y en cuanto suena el despertador, ya nos asalta la idea de que este día va a ser complicado, que tenemos un montón de cosas urgentes que hacer, como 3 reuniones en el trabajo, una comida con un nuevo cliente, reunión con el tutor de tu hijo, actividades extraescolares, cita con tus hermanos para hablar de un asunto legal..., y claro, ante semejante panorama, nos ponemos ya en modo lucha-huida.

¿Y que va a provocar esto? Pues que la química de nuestro interior cambia, ya que pensamos que nuestra vida es tan peligrosa que nos tenemos que preparar para escapar: nos sube la tensión arterial para eso mismo, huir y correr.

Al activar esa respuesta al estrés, estamos movilizando una gran cantidad de energía y recursos, produciendo en el cuerpo una descarga de adrenalina. Y al percibir que estamos en modo de lucha o de huida, para esto necesitamos algo de combustión rápida, y entre glucosa y grasa, el cuerpo elige la glucosa....El cerebro necesita , para cu correcto funcionamiento, constantemente glucosa, así que...

Uno de los problemas de estar durante bastante tiempo viviendo en estrés es que, al producir elevadas dosis de cortisol, el cuerpo ralentiza su metabolismo, como si se estuviera preparando para soportar un largo período de hambre. ¿Consecuencias? Nuestra ropa se ajusta.¿ Y qué pasa cuando notamos que la ropa nos viene más justa? Nos ponemos a dieta.

Y al ponernos a dieta, evidentemente comemos menos, lo que hace que confirmemos al cuerpo lo que ha percibido como cierto, que es que no hay suficiente comida, lo que hace que ralenticemos nuestro metabolismo aún más...Nos metemos en una espiral sin sentido.

Al usar los recursos de nuestro cuerpo para responder al estrés durante bastante tiempo, nos quedamos sin energía para nuestro crecimiento, y nuestra reparación. Al tener la hormona del estrés, el cortisol, elevada durante gran parte de nuestro día, esto provocará que nuestra producción de melatonina baje. La melatonina es la hormona que nos induce a relajarnos, a descansar y a poder conciliar el sueño. Por eso, vemos que muchas personas tienen problemas para dormir bien.

Y no puedes dormir, porque piensas que hay un depredador (sigues en modo lucha o huida) y tienes que mantener despierto por si no quieres ser vulnerable y que te devore en medio de la noche...



En el próximo artículo, seguimos


Fuente: Gaia

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