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'Uff, tú si que vives bien'...


Muchos tenemos determinadas creencias y actitudes que, a veces sin darnos cuenta, nos abocan al estrés.

Seguro que a algún compañero de trabajo, o incluso a ti mismo, os han hecho el típico comentario: "Ufff, tu si que sabes. Tú si que vives bien. Para tí es la vida. Tan relajadito, tan tranquilito". Y lo curioso es que tú o tu compañero de trabajo no os lo tomáis muy bien, y empezáis a justificaros y a decir que no, que no es lo que parece, que trabajáis mucho, y que aunque no lo parezca, lo estáis pasando fatal y estais superagobiados

Este tipo de comentarios fomentan tu estrés. Pensamos que estar estresados y rodeados de problemas es igual a tener más responsabilidad y a ser más importante. Parece como si para valorarnos a nosotros mismos hay que enfatizar los problemas que tenemos y todo lo que sufrimos a causa de ellos.

Y es que identificamos esfuerzo con sufrimiento y malestar. Y claro, si pensamos que el simple esfuerzo ya nos va a producir un cierto malestar, pues la motivación para lidiar e intentar solucionar los problemas desciende de manera considerable.

También solemos identificar el trabajo con malestar y estar con la familia y con los amigos, con bienestar. Y no es del todo correcto. Nos pasamos gran parte del día trabajando, y por eso mismo, no podemos ni debemos estar sufriendo todo ese tiempo.

No hay que creer, y sería ciertamente irresponsable, que la solución definitiva a nuestro estrés laboral son las fiestas o las vacaciones para poder recuperarnos. Por regla general, si tienes dificultades para disfrutar en tu trabajo, las tienes para disfrutar de tu ocio. ¿De verdad crees que el trabajo es todo sufrir y la familia y amigos es todo disfrute?

Y algo muy significativo. Somos intolerantes con el bienestar ajeno. Sí, lo somos. Creemos que nuestros problemas son lo más de lo más, que son más graves que los problemas de los otros. Tienes un problema que tú consideras insoportable para ti, y crees que otros, bajo ningún concepto, pueden pasarlo peor que tú. Sería bastante saludable eliminar esa estúpida e inútil costumbre de compararse con los demás en una especie de malentendida competición para ver quién sufre más en esta vida.

Pero lo más preocupante de todo es que cuando alguien está muy estresado, el bienestar o tranquilidad de los otros lo ve como una ofensa o una amenaza. Y es que cuando sufrimos, toleramos fatal a las personas felices.


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